Un SaaS es un programa que muchos clientes usan por internet, cada uno con su cuenta y pagando una cuota. Una aplicación a medida la usa una sola empresa; un SaaS lo usan muchas empresas distintas que no deben ver nunca los datos de las demás, que se dan de alta solas, eligen un plan, pagan cada mes y reciben las mejoras a la vez.
Esa diferencia cambia cómo se construye. La pantalla bonita se hace rápido; lo que lleva tiempo es lo de debajo, y es lo que decide si el producto aguanta cuando llegan los clientes. Si todavía estás definiendo el modelo, empieza por qué es el modelo SaaS y cuándo conviene; el recorrido completo está en cómo crear un SaaS desde cero.
Estas piezas forman parte de la base técnica con la que construimos:
Cómo se separan los datos de cada cliente, y por qué es la decisión que no se puede aplazar, lo explicamos en SaaS multi tenant: qué es y cómo se aíslan los datos. Y todo lo que implica cobrar cada mes, con renovaciones, cambios de plan y tarjetas que fallan, en plataforma de suscripciones.
No hablamos de oídas: alta autoservicio, planes, cobro con tarjeta, portal del cliente y multi-tenant lo demuestran nuestros productos propios.
Puedes ver cada uno en InmoCenter, Entrenify, isoMenú y XBarber.
En un SaaS, cada versión nueva llega a todos los clientes a la vez. Un fallo no afecta a una empresa: afecta a todas. Por eso, en los sistemas que mantenemos:
Y hay límites que vienen del cliente, no de la tecnología: un TPV que tiene que seguir funcionando en ordenadores antiguos, con Windows 7 y Chrome 109, condiciona qué se puede usar en la interfaz. En un SaaS esas restricciones se descubren pronto o salen caras.
Si tu SaaS va a usar inteligencia artificial, la regla es la misma que aplicamos en los nuestros: la IA propone, una persona aprueba y el sistema ejecuta. La generación de rutinas, dietas, artículos y textos sale siempre como borrador; cada llamada queda registrada, con qué modelo, para qué, para qué cliente y qué costó; y hay interruptores por cliente, porque en un SaaS cada cliente decide qué enciende. Qué acelera la IA al construir un SaaS, y qué no, lo contamos en crear un SaaS con IA.
Trabajamos en remoto y por fases:
La primera versión debe ser pequeña, pero sin recortar lo que no se puede recortar: aislamiento de datos, cobro y copias. Qué incluir y qué dejar fuera está en MVP en desarrollo de software.
No todo producto digital es un SaaS de suscripción. Construimos también plataformas sectoriales (inmobiliaria, restauración con TPV, reservas, entrenadores y transporte) y marketplaces conectados al CRM de quien publica, como el marketplace inmobiliario, donde cada contacto entra directamente en el CRM de la agencia que publica. Si tu idea es un portal con dos lados, empieza por cómo crear un marketplace. Y si lo que buscas es la gestión de tu propia empresa, no un producto para vender a otras, lo tuyo es un ERP a medida.
No publicamos tarifas de proyectos a medida: dependen del alcance. Lo que más mueve el precio de un SaaS es cuántos tipos de usuario tiene, qué entra en la primera versión, qué integraciones necesita (pagos, correo, programas de terceros), si lleva IA y qué exige la ley según lo que haga. Tras el análisis inicial recibes una propuesta cerrada por fases. Las piezas que encarecen una plataforma, y lo que cuesta operarla cada mes, las desglosamos en cuánto cuesta crear una plataforma web.
Una aplicación a medida la usa una empresa. Un SaaS lo usan muchas, cada una con su cuenta, su plan y sus datos separados, y todas reciben las mejoras a la vez. Por eso un SaaS necesita alta autoservicio, cobro recurrente y aislamiento de datos desde la primera versión.
Separar los datos de cada cliente es una decisión que conviene tomar al empezar: cambiarla con clientes dentro es mucho más caro. En los nuestros, los datos de cada cliente están aislados en la propia base de datos.
Se fija por escrito en el contrato, antes de empezar: qué es tuyo, qué es licencia y cómo se sale.
Sí, con las mismas reglas que en los nuestros: la IA propone y una persona aprueba, cada llamada queda registrada y cada cliente puede apagarla.
Depende de lo que entre en ella; queda escrito en la propuesta cerrada. Trabajando por fases, verás avances desde la primera semana.
Cuéntanos a quién va dirigido y qué problema resuelve. Te decimos cómo plantearíamos la primera versión.
Cookies propias para que la web funcione y, solo si lo aceptas, Google Analytics para medir el uso de la web. Política de cookies
Un SaaS es un programa que muchos clientes usan por internet, cada uno con su cuenta y pagando una cuota. Una aplicación a medida la usa una sola empresa; un SaaS lo usan muchas empresas distintas que no deben ver nunca los datos de las demás, que se dan de alta solas, eligen un plan, pagan cada mes y reciben las mejoras a la vez.
Esa diferencia cambia cómo se construye. La pantalla bonita se hace rápido; lo que lleva tiempo es lo de debajo, y es lo que decide si el producto aguanta cuando llegan los clientes. Si todavía estás definiendo el modelo, empieza por qué es el modelo SaaS y cuándo conviene; el recorrido completo está en cómo crear un SaaS desde cero.
Estas piezas forman parte de la base técnica con la que construimos:
Cómo se separan los datos de cada cliente, y por qué es la decisión que no se puede aplazar, lo explicamos en SaaS multi tenant: qué es y cómo se aíslan los datos. Y todo lo que implica cobrar cada mes, con renovaciones, cambios de plan y tarjetas que fallan, en plataforma de suscripciones.
No hablamos de oídas: alta autoservicio, planes, cobro con tarjeta, portal del cliente y multi-tenant lo demuestran nuestros productos propios.
Puedes ver cada uno en InmoCenter, Entrenify, isoMenú y XBarber.
En un SaaS, cada versión nueva llega a todos los clientes a la vez. Un fallo no afecta a una empresa: afecta a todas. Por eso, en los sistemas que mantenemos:
Y hay límites que vienen del cliente, no de la tecnología: un TPV que tiene que seguir funcionando en ordenadores antiguos, con Windows 7 y Chrome 109, condiciona qué se puede usar en la interfaz. En un SaaS esas restricciones se descubren pronto o salen caras.
Si tu SaaS va a usar inteligencia artificial, la regla es la misma que aplicamos en los nuestros: la IA propone, una persona aprueba y el sistema ejecuta. La generación de rutinas, dietas, artículos y textos sale siempre como borrador; cada llamada queda registrada, con qué modelo, para qué, para qué cliente y qué costó; y hay interruptores por cliente, porque en un SaaS cada cliente decide qué enciende. Qué acelera la IA al construir un SaaS, y qué no, lo contamos en crear un SaaS con IA.
Trabajamos en remoto y por fases:
La primera versión debe ser pequeña, pero sin recortar lo que no se puede recortar: aislamiento de datos, cobro y copias. Qué incluir y qué dejar fuera está en MVP en desarrollo de software.
No todo producto digital es un SaaS de suscripción. Construimos también plataformas sectoriales (inmobiliaria, restauración con TPV, reservas, entrenadores y transporte) y marketplaces conectados al CRM de quien publica, como el marketplace inmobiliario, donde cada contacto entra directamente en el CRM de la agencia que publica. Si tu idea es un portal con dos lados, empieza por cómo crear un marketplace. Y si lo que buscas es la gestión de tu propia empresa, no un producto para vender a otras, lo tuyo es un ERP a medida.
No publicamos tarifas de proyectos a medida: dependen del alcance. Lo que más mueve el precio de un SaaS es cuántos tipos de usuario tiene, qué entra en la primera versión, qué integraciones necesita (pagos, correo, programas de terceros), si lleva IA y qué exige la ley según lo que haga. Tras el análisis inicial recibes una propuesta cerrada por fases. Las piezas que encarecen una plataforma, y lo que cuesta operarla cada mes, las desglosamos en cuánto cuesta crear una plataforma web.
Una aplicación a medida la usa una empresa. Un SaaS lo usan muchas, cada una con su cuenta, su plan y sus datos separados, y todas reciben las mejoras a la vez. Por eso un SaaS necesita alta autoservicio, cobro recurrente y aislamiento de datos desde la primera versión.
Separar los datos de cada cliente es una decisión que conviene tomar al empezar: cambiarla con clientes dentro es mucho más caro. En los nuestros, los datos de cada cliente están aislados en la propia base de datos.
Se fija por escrito en el contrato, antes de empezar: qué es tuyo, qué es licencia y cómo se sale.
Sí, con las mismas reglas que en los nuestros: la IA propone y una persona aprueba, cada llamada queda registrada y cada cliente puede apagarla.
Depende de lo que entre en ella; queda escrito en la propuesta cerrada. Trabajando por fases, verás avances desde la primera semana.
Cuéntanos a quién va dirigido y qué problema resuelve. Te decimos cómo plantearíamos la primera versión.
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Un SaaS es un programa que muchos clientes usan por internet, cada uno con su cuenta y pagando una cuota. Una aplicación a medida la usa una sola empresa; un SaaS lo usan muchas empresas distintas que no deben ver nunca los datos de las demás, que se dan de alta solas, eligen un plan, pagan cada mes y reciben las mejoras a la vez.
Esa diferencia cambia cómo se construye. La pantalla bonita se hace rápido; lo que lleva tiempo es lo de debajo, y es lo que decide si el producto aguanta cuando llegan los clientes. Si todavía estás definiendo el modelo, empieza por qué es el modelo SaaS y cuándo conviene; el recorrido completo está en cómo crear un SaaS desde cero.
Estas piezas forman parte de la base técnica con la que construimos:
Cómo se separan los datos de cada cliente, y por qué es la decisión que no se puede aplazar, lo explicamos en SaaS multi tenant: qué es y cómo se aíslan los datos. Y todo lo que implica cobrar cada mes, con renovaciones, cambios de plan y tarjetas que fallan, en plataforma de suscripciones.
No hablamos de oídas: alta autoservicio, planes, cobro con tarjeta, portal del cliente y multi-tenant lo demuestran nuestros productos propios.
Puedes ver cada uno en InmoCenter, Entrenify, isoMenú y XBarber.
En un SaaS, cada versión nueva llega a todos los clientes a la vez. Un fallo no afecta a una empresa: afecta a todas. Por eso, en los sistemas que mantenemos:
Y hay límites que vienen del cliente, no de la tecnología: un TPV que tiene que seguir funcionando en ordenadores antiguos, con Windows 7 y Chrome 109, condiciona qué se puede usar en la interfaz. En un SaaS esas restricciones se descubren pronto o salen caras.
Si tu SaaS va a usar inteligencia artificial, la regla es la misma que aplicamos en los nuestros: la IA propone, una persona aprueba y el sistema ejecuta. La generación de rutinas, dietas, artículos y textos sale siempre como borrador; cada llamada queda registrada, con qué modelo, para qué, para qué cliente y qué costó; y hay interruptores por cliente, porque en un SaaS cada cliente decide qué enciende. Qué acelera la IA al construir un SaaS, y qué no, lo contamos en crear un SaaS con IA.
Trabajamos en remoto y por fases:
La primera versión debe ser pequeña, pero sin recortar lo que no se puede recortar: aislamiento de datos, cobro y copias. Qué incluir y qué dejar fuera está en MVP en desarrollo de software.
No todo producto digital es un SaaS de suscripción. Construimos también plataformas sectoriales (inmobiliaria, restauración con TPV, reservas, entrenadores y transporte) y marketplaces conectados al CRM de quien publica, como el marketplace inmobiliario, donde cada contacto entra directamente en el CRM de la agencia que publica. Si tu idea es un portal con dos lados, empieza por cómo crear un marketplace. Y si lo que buscas es la gestión de tu propia empresa, no un producto para vender a otras, lo tuyo es un ERP a medida.
No publicamos tarifas de proyectos a medida: dependen del alcance. Lo que más mueve el precio de un SaaS es cuántos tipos de usuario tiene, qué entra en la primera versión, qué integraciones necesita (pagos, correo, programas de terceros), si lleva IA y qué exige la ley según lo que haga. Tras el análisis inicial recibes una propuesta cerrada por fases. Las piezas que encarecen una plataforma, y lo que cuesta operarla cada mes, las desglosamos en cuánto cuesta crear una plataforma web.
Una aplicación a medida la usa una empresa. Un SaaS lo usan muchas, cada una con su cuenta, su plan y sus datos separados, y todas reciben las mejoras a la vez. Por eso un SaaS necesita alta autoservicio, cobro recurrente y aislamiento de datos desde la primera versión.
Separar los datos de cada cliente es una decisión que conviene tomar al empezar: cambiarla con clientes dentro es mucho más caro. En los nuestros, los datos de cada cliente están aislados en la propia base de datos.
Se fija por escrito en el contrato, antes de empezar: qué es tuyo, qué es licencia y cómo se sale.
Sí, con las mismas reglas que en los nuestros: la IA propone y una persona aprueba, cada llamada queda registrada y cada cliente puede apagarla.
Depende de lo que entre en ella; queda escrito en la propuesta cerrada. Trabajando por fases, verás avances desde la primera semana.
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